El logo de Madrid 2020 es una especie de Frankenstein, recosido, repleto de grapas, remiendos y zurcidos de mal gusto. Es una ñapa sideral, un parche, una cicatriz que supura. Es un monumento al cataclismo de una ciudad cardiaca. Es el sello simbólico del dispendio descarado. Representa con acierto la huella de los trileros que padecemos, la de los acostumbrados a dibujar mundos ideales sobre el barro de las clases y castas inferiores. Es la imagen del esperpento, el reflejo fidedigno de las obsesiones del faraónico y egocéntrico Gallardón. Es el logotipo de la barbarie y la obstinación. Es un monumento al gasto, al lujo innecesario, al tejemaneje, al capricho en un tiempo de tragedias y seísmos en la calidad de vida de cientos de miles de madrileños. En tiempo de recortes, manga ancha para las neurosis personalistas de los amos de la demagogia con el deporte como excusa. Una vez más, el citius, altius, fortius de una burguesía capitalina carcomida por la obscenidad presupuestaria. Hemos pasado del Madrid de Pepe Botella al Madrid del PP y Botella. Lo triste es asistir a la realidad descarnada. Ni con cien esquilaches despertaríamos hoy en Madrid la necesidad de un motín contra esta psicopatía política que quiere hacernos pasar por el aro. No está Madrid para juegos ni para Juegos. No está esta ciudad para negocios no redondos sino cuadriculados. Unos Juegos representan una inversión costosísima (que sufragaríamos todos) y unos jugosos ingresos (solo para unos pocos elegidos… a dedo). No está Madrid para esfuerzos, sino para refuerzos en cada uno de los puntos donde lidera la desvergüenza de la carencia. El Madrid de los parquímetros, de la contaminación acústica; el Madrid de las tasas de basuras y el IBI pantagruélico. El Madrid con miles de ciudadanos viviendo en condiciones miserables. Madrid necesita la decencia terrenal, y abandonar los sueños olímpicos. El Madrid de 2012 no necesita proyectar la perniciosa insaciabilidad de unos pocos a ocho años vista, sino afrontar las realidades grises de un panorama rudo y complicado. Madrid necesita antes de organizar unos Juegos, ofrecer a sus ciudadanos más instalaciones deportivas, mejores colegios, una ciudad más sana y limpia, mejores atenciones para sus mayores. No me gusta el dicho “De Madrid al cielo”. Madrid debería ser un lugar tan cojonudo que el eslogan sufriera un retoque y se quedara en “Madrid: quédate en él; el cielo puede esperar”. Pero ya trabajan algunos sin descanso para hacerlo descender a los infiernos. Y, encima, cobrándonos el billete.
2012/01/30 15:32:54.566000 GMT+1
Madrid: entre el cielo y el infierno
Escrito por: Jean.2012/01/30 15:32:54.566000 GMT+1
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Comentarios
Y encima el logotipo es horroroso...
Escrito por: julio peñas.2012/01/30 16:25:15.342000 GMT+1
Escrito por: Galocha.2012/01/30 16:30:13.108000 GMT+1
http://galocha767.blogspot.com
Escrito por: Jean.2012/01/30 17:22:25.177000 GMT+1
Esto es, realmente, como lo de las lentejas. O lo tomas...
Escrito por: Jean.2012/01/30 17:23:24.457000 GMT+1
¡Al pan pan, y al vino vino! Realmenre verdadero, solo los interesados en altos negocios, que pagarán los de siempre) pueden imaginar unos juegos olímpicos. La tuneladora y sus socios no dejan Madrid ni dejan de buscar oro con tanto túnel o rascacielos. es que las grandes obras, se utilicen o no, sean sociales o no, sean ruina o no, es el negocio PerPétuo para las constructoras; tienen dinero de sobra para convencer a Gallardón, Botella y Garrafa de lo bueno que es hacer Madrid más grande incluso más subterráneo, aunque un millón de madrileños caminen hacia la misería con tant deuda, actual y venidera.
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Escrito por: Giordano Bruno J.2012/02/01 16:00:13.406000 GMT+1
Escrito por: Elecciones Mexico.2012/02/27 21:13:9.013000 GMT+1
http://goo.gl/kNHCi